Search

Por qué necesitamos a la epistemología para enfrentar la crisis

Updated: Sep 9

Ignorar a las crisis epistémicas puede llevarnos hasta a la extinción de la especie. La filosofía puede cooperar mediante la epistemología.





Uno de los lugares comunes más comunes es que la filosofía no sirve para nada... y bueno, no podemos negar que hay algo de razón en ello. Pero también hay mucho de sinrazón, y me parece que la contingencia que estamos viviendo lo hace muy claro —sobre todo si consideramos lo que la OMS llama “infodemia”. Ignorar a la crisis de la infodemia puede llevarnos a pérdidas millonarias, al desperdicio de recursos —y, sobre todo, a la pérdida de vidas humanas, e incluso a la extinción de la especie. ¿Qué? ¿Así de grave?


Sí.


La filosofía y la crisis del COVID-19


Recientemente he argumentado que disciplinas como la ética y la filosofía de la ciencia son útiles —o, en el caso de la ética, incluso cruciales— para comprender esta emergencia y tomar decisiones dentro de ella. El caso de la ética se hizo auto-evidente con el debate nacional alrededor de los criterios bioéticos sobre la asignación de recursos en el contexto de escasez (los fundamentos éticos del triaje), pero me gustaría insistir en que también es crucial comprender los fundamentos filosóficos del conocimiento.

Siendo esta una crisis donde tan evidentemente dependemos de la ciencia —para comprender a la enfermedad, para controlarla, y para intentar curarla, prevenirla, o hasta erradicarla—, es natural pensar que una ciudadanía informada sobre el funcionamiento de la ciencia es una ciudadanía que tiene mejores bases para (1) comprender, pero también para (2) decidir y, con ello, (3) actuar.

Por ejemplo: si comprendemos el fundamento científico de políticas masivas como el confinamiento, es más sencillo convencerse de lo razonable que es la política de “quédate en casa”. O: si comprendemos la incertidumbre inherente en el mismo concepto de modelo científico, y el concepto de causalidad, nos será más fácil comprender por qué las predicciones que se hacen sobre una epidemia pueden terminar siendo tan inestables.

Pero, además de la obvia dependencia del conocimiento científico, también tenemos —y quizá con más urgencia que nunca antes— la amenaza de lo que podríamos llamar “anti-conocimiento”: las teorías de la conspiración, las pseudociencias y las noticias falsas. Estas son producidas por una variedad de fines, desde políticos o religiosos, hasta la mera patología de alguien que tiene cómo publicitar su esquizofrenia.

Les llamo “anti-conocimiento” porque provocan lo que recientemente se ha nombrado como “crisis epistémica”. En griego, “episteme” significa conocimiento, en un sentido de conocimiento experto. La crisis epistémica es la crisis que provoca el desacuerdo sobre dos aspectos fundamentales de la vida humana:

  • Los valores epistémicos, y

  • Los mejores métodos que tenemos para alcanzar estos valores.

Ahora explicaré ambos aspectos, para después explicar por qué esta crisis es tan grave, y cerrar explicando cómo puede contribuir la filosofía.


Los valores epistémicos


Por “valor” simplemente entiendo (1) una propiedad o característica de segundo orden: es decir, una propiedad que puede tener, a su vez, una propiedad de las cosas, que (2) encontramos valiosa, es decir, que conforma un fin para nuestras acciones, o que al menos preferimos más que otras características. Por ejemplo, el que una computadora sea veloz es un valor cuando hablamos de computadoras. La tolerancia es un valor cuando hablamos de la democracia, por poner otro ejemplo.

Los valores vienen en muchos tipos y además sirven para algo fundamental: evaluar. Estos dos aspectos son correlativos.

Los valores vienen en varios tipos porque hay muchas áreas en las que evaluamos. "Evaluar" significa ordenar los ítems de esa área de acuerdo a cómo los consideramos: mejores o peores. Este ordenamiento relativo a una área puede (hablando en términos lógicos) no ser total sino parcial. Y que algo sea “bueno” en un área no implica que lo sea en todas: una comida puede ser muy buena en términos culinarios, pero muy mala en términos de nutrición.

Sucede que muchas veces al escuchar “valores” pensamos en valores éticos, pero eso es un error. Como he dicho, los valores vienen en varios tipos.

Uno de esos tipos son los que se conocen como valores epistémicos. Ejemplos de ellos son: el conocimiento —entendido como la cualidad que tiene un estado de un sujeto cuando este forma una representación que se ajusta a la realidad y que posee otro valor: la justificación, que es estar bien fundamentada en su evidencia. Otro valor es la coherencia, entendida como la cualidad que tiene el conjunto de cosas que creemos, al ser todas armoniosas entre sí (por supuesto, que unas creencias sean coherentes entre sí no implica que se correspondan con la realidad; pero, ciertamente, es mejor tener creencias armoniosas que creencias disonantes, contradictorias). Y finalmente, podríamos pensar que el origen de una representación le puede añadir valor: si se origina en un mecanismo confiable —en un paradigma científico experimental por ejemplo—, la creencia es más valiosa que si se origina en un mecanismo poco seguro —adivinar echando los dados, por ejemplo.


Todas estas cosas son valiosas —las valoramos cuando evaluamos las cualidades intelectuales— y bien podemos llamarles "valores epistémicos". Hay mucha discusión filosófica en torno a ellos, pero quedan claras dos cosas:

  • son valores: sirven para evaluar ítems, para decir que unos son mejores que otros,

  • sirven para evaluarlos respecto a sus cualidades intelectuales.

Así, la evaluación epistémica es la evaluación de un ítem con respecto a sus cualidades intelectuales.

Esto todavía es muy amplio, pero podemos ver dos ejemplos tradicionales.

Hablando en términos puramente intelectuales (epistémicos), es mejor saber que ignorar. (Por supuesto, a veces decimos “preferiría nunca haberme enterado”. Pero nuestra preferencia ahí no está guiada por valores epistémicos.) El conocimiento, entonces, tiene más valor epistémico que la ignorancia.

Hablando en términos puramente epistémicos, es mejor conocer el método por el que se llega a creer algo que ignorarlo. Por supuesto, para muchas cuestiones que nos importan, sólo los expertos conocen bien el método. ¿Cómo se produce una vacuna? Nos puede interesar solamente saber si una la vacuna es segura, y muchas veces basta con que un experto te asegure que sí. Pero parece haber mayor virtud intelectual —mayor valor epistémico— en buscar conocer con algo de detalle cómo se producen y por qué son seguras (ojo: muchos filósofos separan virtudes de valores, pero por ahora no lo haré).


La importancia de los valores epistémicos


Los diferentes tipos de valores pueden ser más o menos importantes para nuestra vida. (Nos importa tener un buen café, pero nos importa más tener buena salud.) Esto impacta en nuestras acciones (si sabemos que un café es extremedamente pero que tiene veneno, preferiríamos no tomarlo).


A veces, también, podemos discutir qué valores son más importantes (al menos en un tipo de circunstancia). Por ejemplo: ¿es más importante saber que hacerlo éticamente? Si los valores epistémicos siempre son más importantes que los éticos, entonces un experimento bien hecho puede ser éticamente muy cuestionable, pero aún así puede valer la pena realizarlo. (Como nota: yo creo que los valores éticos son superiores a los epistémicos, pero podría debatirse.)


Los valores epistémicos, como todos los valores, regulan o guían nuestras acciones. Pero como hemos visto, hay valores que pueden ser más importantes (como los éticos, quizá). ¿Cuál es la importancia de los valores epistémicos?



Mi respuesta favorita a esta pregunta (porque creo que es la más razonable), es esta:

Los valores epistémicos importan porque la información es un bien público.

Esta respuesta se puede colegir del trabajo de varios epistemólogos importantes de las últimas décadas (como A. Goldman, S. Dogramaci, R. Neta, o S. Grimm). En general, podríamos decir que se basa en tres premisas:

  1. Los seres humanos individuales tenemos recursos limitados (¡no hay tiempo para todo o habilidad para todo!),

  2. Podemos "subarrendar" (digamos) los recursos de otros individuos mediante el testimonio: cuando alguien más te cuenta o te explica algo, estás obteniendo la información que ese alguien pudo haber obtenido tras un largo proceso de investigación (o también mediante un proceso de muy poca calidad!). Al obtener esa información, no necesitas utilizar los mismos recursos que ese alguien usó originalmente.

  3. La información es un bien público: es un bien porque la necesitamos como recurso para muchas acciones y planes, y es público porque puede ser accedido (y a veces debe ser accedido) por cualquier persona.

A partir de estas ideas y basándonos en el argumento de Dogramaci, podemos entender por qué los valores epistémicos importan: como la información es un bien público, cuando no nos es posible obtenerla por nosotros de primera mano (por los recursos limitados), queremos obtenerla a partir de "fuentes confiables": de personas que hayan hecho, digamos, un buen trabajo al obtenerla. Para ello es para lo que introducimos términos de evaluación epistémica, que se refieren a los valores epistémicos: preferimos confiar en alguien que sepa de lo que habla, en lugar de alguien que lo ignore.


Esto es muy general, pero hay que ver qué tan central es. Consideremos unos ejemplos.


  • Si se te descompone el coche, prefieres llevarlo con un mecánico que conozca bien ese tipo de autos y que sepa arreglarlos. Alguien que no sepa arreglarlos puede dejarlo peor... eso pondría en riesgo tu vida.

  • Cuando hablamos de la salud, es mejor tomar el consejo de alguien que sepa de medicina que de alguien que no. Alguien que no sepa puede recomendarte alguna tontería como tomar cloro y si no sabes lo suficiente (o lo sabes pero pecas de credulidad, un anti-valor epistémico), puedes aceptar su consejo... poniendo en riesgo tu vida.

  • Tener un político poderoso a cargo que decida ignorar el consejo de los expertos (tomando una actitud irracional, que es otro anti-valor epistémico) puede provocar que haya fallas en las políticas ambientales. Esto, a su vez, puede acelerar el cambio climático... lo cual pone en riesgo la existencia de nuestra especie.


La crisis epistémica


Esto lo dijo el comediante Seth Meyers en uno de sus shows de diciembre de 2016 (traducido por Google):

No: no es posible que millones de personas votaran ilegalmente y que nadie se diera cuenta. Y es tremendamente irresponsable afirmar que es posible. Dejen de decir `Todo es posible' [...] en el corazón de la defensa de estas falsas teorías de conspiración que hace el equipo de Trump, está la idea cínica de que la verdad no importa en absoluto, de que las personas pueden elegir creer cualquier realidad que quieran.

Esta cita se refería a la teoría de la conspiración de los seguidores de Trump de acuerdo a la cual en las elecciones americanas de 2018 hubo millones de votos fraudulentos, que causaron que Trump perdiera el voto popular frente a Clinton (llegó a la presidencia gracias al colegio electoral). Se sabe que esa teoría es, simplemente, falsa, pero Trump y sus defensores la seguían afirmando descaradamente (en otro contexto parecido, la consejera de Trump, Kellyanne Conway, dijo que estaban basándose en "hechos alternativos"). Meyers se queja de esta forma de actuar: mentir descaradamente, como si pudiéramos "elegir creer cualquier realidad que queramos". Y nota un interesante y profundo vínculo entre los valores epistémicos e intelectuales: nota que hacerlo es irresponsable.


Pero la mentira descarada —el régimen de la post-verdad, digamos— de políticos populistas como Trump es solamente una expresión de la crisis epistémica.


El concepto de crisis epistémica se ha introducido recientemente para conceptualizar una crisis en la vida pública norteamericana. Esto dice David Roberts:


Estados Unidos está experimentando una profunda ruptura epistémica, una división no solo en lo que valoramos o queremos, sino en en quién confiamos, cómo llegamos a conocer las cosas y lo que creemos que sabemos, lo que creemos que existe, que es verdad, que sucedió y que está sucediendo.
La fuente principal de esta ruptura es el rechazo del movimiento conservador de E.U.A. a las instituciones principales dedicadas a recopilar y difundir conocimiento (periodismo, ciencia, academia), las que la sociedad ha designado como árbitros en materia de disputa factual. En su lugar, la derecha ha creado su propio conjunto paralelo de instituciones, especialmente su propio ecosistema de medios.

Así, podemos entender a la crisis epistémica como la crisis en cómo comprendemos los valores epistémicos y qué medios (prácticas e instituciones) consideramos como los mejores para obtener esos valores.


(Este concepto es consistente con el estudio especializado de Benkler, Faris y Roberts sobre el tema.)


La gravedad de la crisis epistémica


Pero ¿no es esto algo, a lo sumo, localizado en E.U.A. y su particular ambiente político?


No: es un fenómeno global.


En primera, podríamos preguntarnos en qué otros regímenes populistas encontramos un régimen de post-verdad en el gobierno. (Difícilmente habrá un gobierno que no mienta, o que no maquille datos en alguna circunstancia. Pero podríamos considerar que hay algunos cuya práctica cotidiana es precisamente la mentira, junto con la desestimación pública de los medios estándara para la obtención del conocimiento, así como la re-definición de los valores epistémicos.)


Pero también podemos notar dos tipos de consecuencias: (1) las consecuencias de las acciones del régimen de post-verdad que ya está identificado en E.U.A., y (2) las consecuencias de la crisis epistémica alrededor del mundo.


Entre las primeras ya tenemos varias bien identificadas. Una obvia es la desestimación del régimen de Trump hacia la ciencia del cambio climático, llegando a salirse del Acuerdo de París. Esto podría tener consecuencias para la cooperación internacional sobre el cambio climático, así como la investigación sobre este. Otra es la reciente noticia de que Trump dejará de apoyar a la OMS. Al cortarle el insumo de recursos con los que E.U.A. contribuía a la OMS, esta tendrá una mucho menor capacidad de acción para programas relacionados con el polio, el VIH y la tuberculosis —o, por supuesto, la información sobre epidemias como el COVID-19.


Para hablar de las consecuencias alrededor del mundo, podríamos, de nuevo, hablar de la falta de valores epistémicos y sus consecuencias en otros países. Un ejemplo tristísimo es el negacionismo del COVID-19 de Jair Bolsonaro, que ha causado cientos de miles de muertes evitables en Brasil.


Me gustaría hablar más sobre otro caso específico.


Como ya mencioné, la OMS nota que la crisis del COVID-19 ha llevado a otra crisis: la infodemia. Esta se entiende como (PDF):

una cantidad excesiva de información —en algunos casos correcta, en otros no— que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables y orientación fidedigna cuando las necesitan [...] se refiere a un gran aumento del volumen de información relacionada con un tema particular, que puede volverse exponencial en un período corto debido a un incidente concreto como la pandemia actual.

El problema con dificultar el hallar fuentes confiables y orientación fidedigna es que los bulos y engaños pueden tomar su lugar. Como estamos sujetos a muchos sesgos y al simple miedo, somos presas más fáciles para la gente malintencionada que simplemente quiere vender sus engañifas o mantener sus intereses económicos a toda costa. Esto provoca daños humanos incalculables.


Ignorar el mejor conocimiento disponible en el nivel tanto individual como el del gobierno —sobre medidas de seguridad, desde el uso del tapabocas hasta el mantenimiento del distanciamiento social, hasta utilizar pseudo-terapias o ignorar el conocimiento médico— impacta en la evolución de la epidemia y en el contagio a otras personas. Esto lleva a profundizar los ya profundos costos económicos —y, por supuesto, a más muertes.



Cómo puede contribuir la filosofía


Al menos de tres formas:


  1. Contribuyendo a comprender los conceptos clave del debate —como el concepto de valor epistémico, entender por qué los encontramos valiosos, y comprender el concepto de crisis epistémica—,

  2. Contribuyendo con una crítica epistemológica (o ética o de otro tipo, pero me estoy enfocando en la epistemología) de las políticas y prácticas "anti-conocimiento" que profundizan o expanden la crisis epistémica,

  3. Fundamentando las posturas naturalistas (es decir, basadas en la mejor evidencia científica disponible y que ejemplifican otros valores epistémicos) en cuestiones de interés público, como la salud y la medicina —por ejemplo, explorando los fundamentos epistemológicos de la medicina basada en la evidencia—, las políticas públicas, y contribuyendo con la exploración filosófica de la pseudociencia, su naturaleza y su historia.


(Por lo que a mí respecta, la primera he intentado ejemplificar al inicio de este post, y he estado intentando realizar la tercera en algunos trabajos académicos y de difusión, y planeo seguir haciéndolo. Por supuesto, en general, sobre esto hay bastante trabajo académico.)


Sobre la segunda, parecería que parte de la constitución de la ciudadanía en una democracia es la constitución de poseer una agencia informada y crítica. Por ello, la crítica epistemológica —la que va sobre los fundamentos del conocimiento— es parte de la acción como ciudadanos. Pero me parece notable que la investigación filosófica sobre el concepto de conocimiento y de su valor, así como su relación con métodos y prácticas, tiene las herramientas especializadas que dan el haberse enfocado en ello como constituyente de la disciplina.


Desde este punto de vista, la "verifobia" que caracteriza a los motores de las crisis epistémicas puede analizarse mediante las herramientas conceptuales de la epistemología social, que deben, a su vez, socializarse como bienes públicos, como recursos que pueden usarse al estructurar un debate hasta global sobre la importancia de las prácticas que son buenas, epistemológicamente hablando.



398 views

© 2019, Carlos Romero.

  • my YouTube channel
  • my Instagram profile